EL 16 de enero de 2009 tuvo lugar la sesión del taller Bremen en un escenario algo diferente del habitual y, además, un sábado. Dichos cambios en gente tan rutinaria y apegada a las tradiciones como nosotros (tened en cuenta que, por ejemplo, la tomatina, algo que parece una tradición secular, apenas tiene veinticinco años, esto es, que las tradiciones no deben contar con un largo tiempo a las espaldas y que, por tanto, las costumbres de nuestro taller son una tradición en toda regla) se debieron a la celebración de la cena del Bremen y la visita de uno de los miembros virtuales del taller: Fernando (alias Portorosa, alias «ese poeta encerrado en el cuerpo de un superhéroe», alias «el marino», alias... aquí ya se puede poner lo que se desee, siempre que se esté dispuesto al enfrentamiento, que no es mi caso). El caso es que, como venía diciendo, que se me va la cabeza y no me centro, que no sé qué me pasará hoy lunes que no me centro, coño, el taller se celebró en un lugar denominado Muleke que también cuenta con un sótano de paredes de ladrillo y que está muy cerca de la Buena. Al principio hubo opiniones favorables al nuevo lugar pero tras una media hora de frío, humedad y de notar en la espalda los salientes de las paredes de ladrillo, concluimos que el taller se seguirá celebrando en el lugar habitual.
El tema, en honor de nuestro ilustre invitado, era «El mar» y los relatos que se leyeron fueron los siguientes:
Javier: «Odisea»Robert: «Grandes hitos de la navegación»David: «El naufragio del Märienbos»Nano: «No lo digo por molestar, pero...»Marina: «La llamada del mar»Ivan: «Piratas»Ernesto: «El hombre del faro»Nacho: «Cachalote»El taller se realizó en un tiempo récord, ya que contábamos con algo más de una hora para leer todos los relatos algo que influyó en que el que esto firma (Javier) leyera su relato demasiado atropelladamente, por ejemplo, y que tuviéramos la sensación de ir contra reloj. Como oyente, asistió Marta Sixto, proveniente, al igual que Fernando, del noroeste peninsular, esa zona de España que no parece España :-)
Durante la cena,
Fernando levantó su inmenso corpachón, se aclaró la voz y tuvo el valor de leer en voz alta su relato:
«He navegado», superando el ruido de las conversaciones de una mesa llena de gente que estaba a nuestro lado y también, por qué no decirlo, el nuestro propio, enfrascados como estábamos ya en las conversaciones propias de este tipo de reuniones.
El tema para el siguiente taller, que se celebrará el 3 de febrero, será «un cambio de luz», propuesto por Nano. Como resulta un tema un tanto incomprensible (algo que puede ser bueno porque, ya sabéis, pato-zapato), pego la explicación de Nano:
la conciencia de un cambio en la luz provoca una historia o tiene algo que ver con ella.Año del señor de dos mil y diez.